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El capitán Báez llevó su barco a buen puerto

dic 06, 2015


Como todo buen marinero, estuvo al frente desde el comienzo y hasta el final. Pasó, junto con su equipo, por situaciones complejas, donde parecía que la tormenta hundiría sus sueños.
 
Pero fueron más fuertes el corazón, las ganas y la ilusión, ingredientes que llevaron al equipo de Fuerzas Armadas a colgarse, por cuarta vez consecutiva, la medalla de oro en el voleibol sentado de los Juegos Paranacionales.
 
En el campo de juego trajeron a la memoria sus épocas de miliares activos. Como verdaderos gladiadores y tras estar por debajo en el marcador frente a Antioquia, remontaron los números que parecían lejanos.
 
“Hicimos respetar nuestro oro. Llevamos en el pecho ese metal en todas las ediciones de los Juegos Paranacionales”, apuntaba el capitán del equipo, Jhon Fredy Báez Zambrano, que apenas podía contener las lágrimas mientras su familia lo abrazaba al término del partido.
 
Lo que la violencia le quitó alguna vez, el deporte se lo devolvió de otra manera. Su discapacidad, de la que no habla mucho, verdaderamente emigra a un segundo plano cuando sus manos acarician el balón de voleibol.
 
“Como capitán del equipo les digo a mis compañeros, a mis lanzas, que la garra del militar nunca se pierde. La consigna es que vamos siempre para adelante”, asegura Báez, que ya cumple cinco años practicando la disciplina.
 
Aparte de revalidar el primer puesto, este deportista hizo respetar su casa. “Yo soy de Ibagué, vivo en el sector de Las Américas. Teníamos que ganar porque además nos acompañaron nuestras familias”, argumenta entre risas el tolimense.
 
La felicidad fue completa cuando pudo celebrar, después de fundirse en un abrazo con sus compañeros, al lado de su esposa y sus dos hijos. “Ellos son mi motor, han estado conmigo en las buenas y en las malas”, agrega.
 
Al voleibol, el capitán le agradece el haberle dado otra familia, una que le regaló este deporte al que se dedicó luego de dejar el fútbol y ver en esta disciplina un medio para su recuperación.
 
Con lágrimas, pundonor, fortaleza y mucho talento, este capitán consagrado llevó su equipo a buen puerto tras superar las más poderosas tormentas y revalidar en el campo que un militar jamás se rinde.


Prensa Coldeportes – Acord

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